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Dirigentes y funcionarios peledeístas destruyen Laguna Saladilla

Es un ecosistema que alberga una importante diversidad biológica, tanto de plantas como de animales-

La Laguna Saladilla es un importante ecosistema ubicado en el municipio de Pepillo Salcedo (Manzanillo), en la provincia Montecristi. Este cuerpo de agua dulce se alimenta del río Masacre y de escurrimiento de otras fuentes. Es un reservorio natural de agua de gran magnitud. Incluso, durante mucho tiempo surtió al acueducto del pueblo de Manzanillo. Pero además, este ecosistema alberga una importante diversidad biológica, tanto de plantas como de animales. Por ello ha sido declarada como área protegida con diferentes categorías desde hace más de 32 años. En 1983, el Decreto No. 1315-83 protege ese importante lugar.

En 1993, la Ley 16-93 confirmó el estatus de área para la protección de los recursos hídricos y bióticos. El Decreto del Poder Ejecutivo No. 233 del año 1996 ratifica esa condición. También la ratificó la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales 64- 00 del año 2000. De igual manera, se ratifica la protección mediante la Ley Sectorial de Áreas Protegidas 202-04 del año 2004.

Pese a que toda esa legislación protege este importante ecosistema declarado como Refugio de Vida Silvestre, el mismo está siendo degradado de manera irracional por parte de agricultores, pescadores, cazadores y politiqueros que se adueñan de los terrenos. También hay ganadería en espacios que corresponden al área protegida. Actividades como la pesquería controlada y sostenible pueden ser compatibles con la función de conservación.

Pero constituye una aberración que allí se realice actividades de cacería de aves. Es increíble que en pleno siglo XXI, y con la situación de degradación y reducción de las poblaciones de aves, tanto endémicas y residentes, como migratorias, se realice actividades de cacería “deportiva”. Esto es sumamente condenable. Nuestra fauna ornitológica silvestre no resiste la actividad cinegética (cacería). Pero resulta que hasta a la Laguna Saladilla concurren cazadores desde Santiago, Puerto Plata, Mao y hasta de Santo Domingo. Cuesta creerlo, pero es cierto. Pero más cuesta creer que no haya ninguna autoridad que sea capaz de enfrentar esta barbaridad que debería darles vergüenza a los funcionarios del Ministerio del Ambiente, principalmente a los del Viceministerio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Pues allí van cazadores, civiles y altos militares que toman este lugar como campo de tiro, afinando su puntería con aves autóctonas y migratorias. No sólo nuestras aves endémicas, nativas y residentes están protegidas por Ley, sino también las migratorias, que están protegidas a nivel mundial. Además, el Convenio Internacional Ramsar sobre Humedales de Importancia para la Conservación de Aves, y del cual es signatario República Dominicana, protege este tipo de ecosistema. ¿Dónde están las autoridades provinciales de Medio Ambiente?

Allí concurren los fines de semana y días feriados esos grupos de cazadores a demostrar su “destreza” con indefensas aves. Si viviéramos en una sociedad racional, donde no hubiera tantos desalmados que no les importa el futuro del país, ni siquiera se necesitaría una protección mediante la ley de un ecosistema como este, y mucho menos para evitar la caza de aves, cuando sabemos que la destrucción de los ambientes, la cacería indiscriminada, la contaminación de los ambientes y otras causas han provocado la reducción drástica de las poblaciones y hasta la desaparición de muchas especies que en otras épocas eran abundantes. Y no sólo se trata de las aves. Se recuerda que todavía en el año 1965 existían en la Laguna Saladilla poblaciones de nuestro Cocodrilo, Crocodilus acutus, pues allí acudían en ese año grupos de los intrusos invasores yanquis a matar dichos cocodrilos, especie que existía también en los humedales del Bajo Yuna, en la Bahía de Samaná, por ejemplo, y que actualmente sólo existe en el Lago Enriquillo..

Pero no sólo es la cacería de aves que afecta a la Laguna Saladilla. Nada menos que el Instituto Agrario Dominicano (IAD), ha realizado asentamientos dentro del área protegida, aun cuando tiene conocimiento cabal de los linderos de ese refugio de vida silvestre. Y el colmo es que el Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos-INDRHI-, con una draga tipo “anfibio” realizó trabajos de desviación del curso del río Masacre, que es la fuente principal de donde se surte esta laguna. La desviación del curso del río tiene la finalidad expresa de recuperar terrenos para el cultivo de arroz. Desde hace mucho, algunos agricultores cultivaban arroz mediante el método de inundación en esta laguna. Para ello, aprovechaban la época de mayor sequía y le pegaban fuego a la yerba denominada Enea, que los botánicos llaman Typha domingensis, para desyerbar y sembrar el arroz. Ahora esa labor de drenaje y de recuperación de terreno es facilitada por el INDRHI, un organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, que tiene la misión y el mandato de preservar esa laguna con todos sus recursos.

Con el drenaje y la destrucción de la vegetación herbácea de esta laguna se pone en peligro la supervivencia de numerosas especies de aves, como son los patos y muchas otras migratorias que vienen huyendo del duro invierno de sus países y a reproducirse aquí. Por igual, afecta la Yaguasa nuestra, diferentes especies de gallaretas y de garzas o garzones, zaramagos, gallitos de agua, el Martín pescador, el Reycongo y muchos otros pájaros acuáticos, pero también otras de las zonas periféricas a la laguna, como son: rolones, tórtolas, rolitas, etcétera.

Por otro lado, no se sabe con la complicidad o la dejadez de quién, a esta laguna acuden dominicanos y haitianos que cruzan la frontera a recolectar huevos de esas aves. Para esa labor cortan la vegetación y realizan otras acciones que impactan negativamente esta área que se dice protegida, aunque sólo sea en los papeles.

¿Y quiénes son los responsables de esta horrible perversidad? Los autores intelectuales y materiales principales de esta agresión están claramente identificados. Y no hablamos de los que pueden ser denominados como “pobres campesinos sin tierra” o “pobres pescadores padres de familia”. Estamos hablando de dos instituciones estatales (el INDRHI y el IAD) y de potentados desalmados cazadores, incluyendo altos oficiales militares. Pero por encima de estas instituciones hay que buscar la mano de los politiqueros, principalmente de la provincia de Dajabón, que piensan que esa laguna les pertenece, como es la tristemente célebre senadora Sonia Mateo, que trata de conseguir votos entre los campesinos ofreciéndoles tierra dentro de este refugio de vida silvestre. Y es conocida la disputa entre la senadora y Olgo Fernández, director del INDRHI, que también busca hacerse el gracioso entre los campesinos de Cañongo, Copey, Carbonera, Vigía y otras comunidades cercanas a Laguna Saladilla.

De tal manera, que los principales responsables son los politiqueros, por un lado, y por otro el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que actúa con negligencia y hasta en connivencia con esos criminales que destruyen un patrimonio natural tan importante. Siendo así, les toca a las comunidades apretarse los pantalones y las faldas y asumir la defensa de ese importante ecosistema. Cualquier actividad posible de ser realizada en ese lugar sin que afecte la diversidad biológica y el recurso agua debe ser organizada y planificada por la comunidad. Allí se pueden realizar numerosas actividades eco-turísticas, de las cuales podrían vivir numerosas familias, en vez de desecar la laguna para hacer agricultura. Podemos vivir de nuestros recursos sin destruirlos.

Hay que sacar la politiquería de allí. Es necesario emplazar a las autoridades a jugar su papel. Que las comunidades se empoderen de ese recurso que es de ellas, de la Nación dominicana y del Mundo, ya que es un refugio importante de aves migratorias. Tenemos que defender ese singular patrimonio natural, uno de los humedales de agua dulce más importantes de la República Dominicana.

Comunidades periféricas a la Laguna Saladilla: ¡Alerta y acción!

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