Memoria Histórica

El ejemplo imperecedero de Hilda Gautreaux

Mujer de mil combates, Hilda Gautreaux sigue viva en el corazón de sus camaradas y de la Patria. La militante comunista, es un ejemplo que enaltece a la mujer dominicana, a los profesionales del Derecho y a la militancia política y social revolucionaria. Estuvo siempre donde estaba el deber.

Introducción

A propósito del 50 aniversario del fallecimiento de la camarada Hilda Gautreaux, el Núcleo Jurídico del M. P. D., constituido en el 2017, y que lleva el nombre de tan intrépida revolucionaria, le rinde pleitesía a esta mujer de la Patria.

En el Día Internacional de la Mujer nos inclinamos reverentemente ante tantas espartanas que han luchado por mejores condiciones de vida para la humanidad y por las transformaciones sociales. Hay que recordar no sólo a las casi 150 mártires que fueron quemadas dentro de una fábrica en Estados Unidos. A nivel internacional hay que recordar y rendirles homenaje a destacadas combatientes de todos los confines del Mundo, como: Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Livia Gouvernier, Mariana Grajales y miles más.

En República Dominicana hay decenas o cientos de mujeres dignas de representar su género. Entre otras: María Trinidad Sánchez, Josefa Pérez de La Paz (Doña Chepita), Baltasara de Los Reyes, Concepción Bona, Rosa Montás de Duvergé, Rosa Duarte, Juana de la Merced Trinidad (Juana Saltitopa), las Hermanas Mirabal (Patria Mercedes, Minerva Argentina y María Teresa), Josefina Altagracia Lora (Picky), Yolanda Guzmán (La Coronela), Florinda Soriano (Mamá Tingó), Doña Altagracia de Del Orbe, Doña Laura de Castillo, Doña Mariana Horacio, Doña Hortensia Figueroa. Y en la, inolvidable camarada Hilda se resume un altísimo grado de abnegación, sacrificio, humildad, consecuencia absoluta con la revolución, con su pueblo, con los pueblos del Mundo, con sus camaradas y con todos los sectores populares y explotados.

Esta emblemática mujer, ida a destiempo, es un símbolo imperecedero del compromiso político, de la honestidad y la lealtad, del desprendimiento, del espíritu de superación, de entrega total a los principios y a la causa que abrazó desde muy joven para dejarla sólo cuando expiró el último aliento. Pero 50 años después de su desaparición física, esta frágil, pero indoblegable mujer sigue siendo un faro de luz y un gran estímulo para la mujer dominicana, para los jóvenes y para todos los revolucionarios que en verdad estemos por transformar este injusto sistema de opresión, de desigualdad y de toda perversidad. Hilda es un ejemplo que crece, y aunque para muchos es desconocida, la luz de esta guerrera de la libertad y la justicia alumbra y se irradia en los más nobles corazones y en el pedestal de la Patria.

Su origen humilde

Hilda nació en la ciudad de Santa Cruz de El Seibo, el día 12 de julio del año 1932. Era hija de los señores Bienvenido Gautreaux y Carmen Carlos.  Fue la segunda de seis hermanos. Sus estudios primarios y secundarios los realizó en su pueblo natal. Luego se trasladó a la ciudad capital, donde fue a residir a la  casa de su tía materna Rosario Carlos de Bello. Se matriculó en la Escuela de Derecho de la hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Se vinculó al movimiento estudiantil y a las actividades políticas a través del grupo Fragua, influido por las organizaciones de izquierda existentes entonces: Movimiento Popular Dominicano (M. P. D.), Movimiento Revolucionario 14 de Junio (MR 1J4) y Partido Comunista Dominicano (PCD).

La camarada Hilda era una mujer muy frágil físicamente, con apenas unas 96 libras, pero ideológicamente era una roca inconmovible. Desde niña sufría de asma, afección que se le agravaba debido a la vida de enormes sacrificios y de entrega que llevaba esta valiente luchadora. La dulzura de su alma tan afectiva, no impedía que fuera de un carácter fuerte y rígido en el cumplimiento del deber. Así la describían y la recordaban sus camaradas, ya fallecidos, Jorge Puello Soriano (El Men) y el Dr. Benjamín Adonis Payano Fawcett. Era reconocida, y así la recuerdan algunos camaradas, como una mujer decidida, arrojada, indomable y de coraje frente a cualquier enemigo del pueblo. Sus camaradas aseguran que ella no conocía el miedo. Eso lo demostró muchas y repetidas veces en su corta existencia física.

Fuerza de voluntad y espíritu de superación

La inolvidable combatiente Hilda Gautreaux es un verdadero y noble ejemplo para quienes quieran superarse en cualquier orden, y sobre todo para las mujeres y los jóvenes. Sufrió muchas estrecheces económicas.  Se ha dicho que: “Padeciendo estrechez económica, enfermedad, en medio del activismo político, los apresamientos y allanamientos, estudió derecho; en una mano la batea de ropa que lavaba y en la otra un código civil que mecanografió y encuadernó porque no tenía con qué comprar el original”. Esa estudiante pobre, con  enormes precariedades se graduó de doctora en Derecho en el año 1966 con altos honores. El entonces Rector de la UASD, Castaños Espaillat, le solicitó al Decano de la Facultad que le permitiera entregarle el título a esa estudiante símbolo de la humildad y del espíritu de superación.

La vida familiar de Hilda

Esta audaz combatiente de numerosas batallas, en diferentes órdenes, contrajo matrimonio con  el Licenciado Gustavo Ernesto Penson Mota, con el cual tuvo cuatro hijos: Ramsés, Aracelis, Annerys y Gustavo. “La vida familiar y las actividades políticas se desarrollaban de forma cotidiana, ya que su casa era un centro donde se organizaban y realizaban actividades en pro de la causa política”. Quienes la conocieron y trataron muy de cerca han testimoniado que siempre les inculcaba los mejores valores a sus hijos, el buen comportamiento social y los símbolos patrios, el respeto a los derechos de los demás, el significado de la justicia y de la libertad. Residió en el barrio de Villa Duarte. En su casa tenía un Comité Barrial del Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Su esposo era contador y se unió a la lucha de su compañera como tesorero de dicho comité. Después de la guerra residió en barrios como Villa Francisca y San Carlos.

Se recuerda que la entregada militante revolucionaria organizaba actividades como eran “unas famosas giras a la Playa de Guayacanes”, para recaudar fondos, en las cuáles durante todo el trayecto se entonaban los himnos del 14 de junio, la revolución de abril y la canción «Natalí». “En su casa se celebraban fiestas familiares con frecuencia, pero en realidad era para ocultar reuniones políticas que allí se celebraban, a las que no todos los presentes en dichas fiestas tenían participación o tenían conocimiento de las mismas”.

La militante revolucionaria y sus luchas por los derechos humanos, la libertad y la justicia

Se inició en la lucha contra la tiranía trujillista, y luego contra los remanentes de la misma, exigiendo su salida del país. Luchó sin cuartel por la autonomía de la entonces Universidad de Santo Domingo. De igual manera, participó en las grandes jornadas de protesta denunciando la corrupción del triunvirato que sustituyó al Gobierno de Juan Bosch, y por la vuelta  a la constitucionalidad.

Fue una de las principales dirigentes de la Federación de Mujeres Dominicanas (FMD), frente femenino de masas, colateral de las organizaciones de izquierda: Movimiento Popular Dominicano (M. P. D.), Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4) y el Partido Comunista Dominicano). Desde esa organización se organizaron y se desarrollaron numerosas jornadas de lucha y de concientización de las mujeres dominicanas. Esa entidad tuvo una gran incidencia, como todavía recuerdan algunas mujeres ya en edad bastante avanzada. Pero no era simplemente una organización feminista, sino de lucha y de solidaridad con los diferentes sectores oprimidos en lucha, como los obreros, los estudiantes, los campesinos y los moradores de los barrios más pobres.

La camarada Hilda se organizó en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4). En su condición de “catorcista” participó en la Guerra de Abril de 1965. Allí en esas batallas campales en la cabecera occidental del puente Duarte, donde parecía que el pueblo quería inmolarse, ahí estuvo Hilda Gautreaux. Fue entrenadora militar de mujeres en la Academia 24 de Abril. Estuvo en los comandos B1 y B3. Luego se integró al comando médico que estaba en el Hospital Padre Billini, en la Zona Constitucionalista. Allí se encargaba de cuidar a los combatientes heridos.

El periodista Ramón Danilo Correa, que ha escrito más de una vez sobre esta audaz guerrera, en unos versos dedicados a las mujeres que participaron en la Guerra de Abril de 1965, titulados: “Párrafos y versos de mujeres, disparados desde la falda de la Patria”, para describir a la indomable Hilda, plasmó lo siguiente: «Mujeres de tiempos…donde el camino conducía a espinas y tóxicas humaredas en la celda de una envejeciente primavera. Y tú, con sed en la voz de campanas, empuñaste versos de Neruda y Cesar Vallejo, para envolver la Patria en pétalos de abril… Hilda Gautreaux, preciosa dama, de palabras celestiales, caminante entre diabólicos acentos militares, donde tu efigie de dama, crecía en las piernas de comandos y en labios infantiles de banderas proletarias. Melodía que estremeció el capitalino Puente Juan Pablo Duarte, en sus momentos de porfía. Hilda Gautreaux, con tu metralleta de versos y tu pecho de cantora, redimiste la moral y el pedestal de los símbolos patrios.»

Hilda: su militancia en el M. P. D.

En medio de la misma Guerra de Abril de 1965, se gestaban dos posiciones a lo interno del Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Una de las tendencias establecía que esa organización no tenía condiciones para convertirse en un partido comunista, marxista-leninista, y que el M. P. D. era el germen del partido proletario. Ese sector fue llamado anti-transformista. El otro sector defendía la posibilidad de esa transformación. Hilda era partidaria de la primera posición. Con un grupo de compañeros, como: Guido Gil Díaz, Amín Abel Hasbún y César Augusto-Flavio-Suero, pasó a la fila emepedeísta, a la militancia comunista.

Desde las células de nuestra organización acrecentó cada día más su lucha revolucionaria y su compromiso social. Una hermandad inquebrantable la unió a sus camaradas: Jorge Puello Soriano, Maximiliano Gómez, Henry Segarra Santos, Otto Morales, Tito Monte, Benjamín Payano y otros muchos con los cuales tuvo que compartir diferentes escenarios. Sin embargo, no se distanció en sus afectos ni en su solidaridad de sus otrora camaradas de partido en el Catorce de Junio ni de ningún otro revolucionario, como lo demostró varias veces, aun a riesgo de perder la libertad y hasta la vida.

En el M. P. D. se recuerda a la camarada como una férrea militante, disciplinada, abnegada, responsable, leal, solidaria y absolutamente consecuente e infatigable trabajadora por la línea del partido. Enfrentó con valentía las vacilaciones, la negligencia y el ocio político.

Solidaridad sin límites

Una de las más grandes cualidades que tenía esta ejemplar militante comunista era la solidaridad sin límites, a costa de lo que fuera. Como abogada, defendió numerosos presos y perseguidos políticos, no sólo emepedeístas, sino cualquier revolucionario. Y no sólo dominicano, sino de cualquier nacionalidad que necesitara su apoyo. Se convirtió en la gran defensora en los tribunales y en las madrigueras policiales de los inmigrantes haitianos perseguidos y apresados.

Muchos perseguidos y apresados, prácticamente secuestrados por la policía, salvaron la vida gracias a la intervención de esta abogada del pueblo, que siguió siendo pobre y murió pobre, porque realizaba su ejercicio de manera gratuita.

Caonabo Reynoso Rosario, un “come gente” que fue jefe del llamado “Servicio Secreto” (SS) que crearon los yanquis y la policía, varias veces se encolerizó con ella, pues veía sus planes fallidos. Cuando la camarada sabía que esos monstruos del crimen habían apresado a algún militante político, inmediatamente se presentaba al cuartel general. Muchas veces llegaba primero que la guagua “perrera” con el apresado. No pocas veces, ese matarife dijo: “Ya llegó la maldita pelirroja”, al lamentarse de que iba a tener que presentar al apresado.

Y aquí hay que señalar que a ese mismo criminal Hilda le salvó la vida durante la Guerra de Abril de 1965, cuando intentó escaparse de la Fortaleza Ozama vestido de mujer, y lo iban a fusilar. Ese criminal, torturador y cobarde, allanó la casa de Hilda varias veces, una de ellas buscando a  Maximiliano Gómez (El Moreno).

Esta abogada humilde fue la asesora legal de varios sindicatos que eran considerados radicales y de orientación revolucionaria, como el de Coca-Cola, Foupsa-Cesitrado y el de Arrimo Portuario (POASI).

Hilda rescató el cadáver de Orlando Mazara

El combatiente revolucionario, cuadro rural del Movimiento revolucionario 14 de Junio, Orlando Mazara, siguiendo la política de su partido, desarrollaba trabajos para implantar la lucha guerrillera en las montañas de la Cordillera Central, en las lomas de San José de Ocoa. Hilda y Orlando no sólo habían militado juntos en el 14 de Junio, sino  que eran compueblanos y mantenían la hermandad y la camaradería. El futuro guerrillero, que había participado en las guerrillas de Manolo en la región Este y en la Guerra de Abril de 1965, fue ubicado, posiblemente traicionado, y acribillado a mansalva el día 11 de febrero del año 1967. Entre un cafetal lo dejaron tirado los militares mientras custodiaban a ver si otros combatientes trataban  de recuperar su cadáver.

Cuando los trogloditas de Balaguer decidieron entregar el cadáver del combatiente asesinado, Hilda no vaciló en montarse en una mula e ir a rescatar el cadáver. Junto a otras personas, lo rescató, lo sacó de la loma en el paraje Monte Arabia, de la sección La Horma, San José de Ocoa, y lo llevó a la ciudad de Santo Domingo, donde fue sepultado bajo tiros, con saldos de un adolescente muerto y numerosos heridos. A raíz de ese suceso apareció una foto de Hilda a “lomo de mulo, que recorrió el Mundo” Una vez más se atrevió a desafiar la dictadura balaguerista, expresar su solidaridad y arriesgar su vida. Así era Hilda Gautreaux. Valentía y coraje sin límites.

 Persecución, allanamientos y  apresamientos contra Hilda

Esa actitud valiente, arrojada y firme le valió a la camarada Hilda numerosas acusaciones y persecuciones, incluyendo varios días de cárcel. Allanaban su casa persiguiéndola a ella misma, así como a numerosos dirigentes que la policía decía que se ocultaban allí. En una ocasión, esta abogada del pueblo decidió asumir su propia defensa, como lo había hecho Fidel Castro. Estaba presa en una inmunda solitaria durante 13 días. Al notificarle que sería llevada al tribunal, mandó a buscar su toga y su birrete, frente al juez se presentó como abogada, se auto-defendió y resultó absuelta.

Su fallecimiento.

La entregada militante revolucionaria, como producto de su agitada vida, de las estrecheces económicas y de tantos martirios, descuidó su salud; el asma  la corroía. Se agravó y fue llevada a la emergencia del hospital Padre Billini.  Allí murió el día 15 de junio del 1968, cuando aún no había cumplido 36 años. Fue velada en la funeraria de “Savica”, en la calle 30 de Marzo y sepultada en el Cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez.

Sus cuatro hijos, muy pequeños, quedaron al cuidado de dos tías paternas: Abigaíl y Alicia.

 El ejemplo imperecedero

Mujer de mil combates, fue abatida por una enfermedad a la que no pudo sobreponerse. Sin embargo, sigue viva en el corazón de sus camaradas y de la Patria. La militante comunista, Dra. Hilda Gautreaux de Penson es un ejemplo que enaltece a la mujer dominicana, a los profesionales del Derecho y a la militancia política y social revolucionaria. Estuvo siempre donde estaba el deber. Aunque murió “de muerte natural”, es realmente una mártir comunista, pues la perversidad del sistema y de la dictadura balaguerista aceleraron su muerte.

Reconocimientos

La camarada Hilda Gautreaux es recordada por el M. P. D. no solamente en cada aniversario de su fallecimiento, sino día a día, en cualquier escenario donde hay lucha de las mujeres, donde hay combates por la defensa de los derechos humanos, donde hay sacrificios por la Patria, disciplina, lealtad, abnegación, firmeza y coraje. Una de las líneas tácticas más famosas de nuestro partido llevó el nombre de HG en honor a esta inolvidable militante comunista. Por otra parte, se le ha reconocido su entrega a la causa designando varias calles con su nombre, incluyendo dos en la zona metropolitana de Santo Domingo: una en Maquiteria de Villa Duarte, y otra en el sector denominado La Caña, también en el municipio Santo Domingo Este. El nuevo edificio de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UASD lleva su nombre.

¡GLORIA ETERNA A LA CAMARADA HILDA EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER Y EL 50 ANIVERSARIO DE SU CAIDA FÍSICA!.

¡HILDA VIVIRA POR SIEMPRE!.

Núcleo Jurídico Hilda Gautreaux del M.P.D.

Santo Domingo,

República Dominicana,

8 de marzo del 2018.

Leave a Comment

Your email address will not be published.

You may also like