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El PLD corporación mafiosa: ¿Hacia dónde conducirá la crisis política que ha generado?

El Partido de la “Liberación Dominicana” (PLD) se ha convertido en el engendro político más grande de la historia “republicana” de la República Dominicana. Su creador Juan Bosch ha fundado además de este, al PRD, organización ésta que ha sido culpable de grandes crímenes políticos y económicos en el país. Por ejemplo, su primer presidente después de la salida del sátrapa Balaguer, Antonio Guzmán, se vio obligado a suicidarse, por la corrupción que imperaba en su entorno gubernamental.  De ahí en adelante, todo fue corrupción, escándalos políticos y contubernios con los grupos de poderes oligárquicos y burgueses del país.

Queremos significar que lo ocurrido, el recién pasado 6 de octubre, es la expresión histórica de un partido que se ha convertido en una corporación mafiosa, sobre el cual giran grandes políticos corruptos, lúmpenes burgueses, que en el ayer eran individuos de clase baja y depauperada. En ese mismo sentido, han puesto a marchar o girar alrededor de su órbita una serie de partiditos, como el PRD de Vargas Maldonado y otras bisagras. Entiéndase, que uno de los principales arquitectos políticos de todo lo que está sucediendo ha sido el perdedor de la contienda, Leonel Fernández, hoy uno de los mafiosos más ricos del Caribe.

Leonel Fernández está cosechando sus propios frutos; creó el monstruo que lo aplastó una vez más. Está tomando de su propia medicina; su laboratorio político-químico le ha explotado en su propia cara. Perdiendo las primarias recién celebradas en el país y dirigidas por la histórica y desacreditada Junta Central Electoral (JCE).

El poder político lo ha ejercido Danilo Medina poniendo al frente, igual como lo hizo Trujillo varias veces, a un personaje que carece de la más mínima capacidad y carisma político para dirigir un gobierno. Pero bien, para Gonzalo Castillo dirigir parte del Estado político dominicano no necesita de capacidad. Basta con ser alumno de un “estratega” como Danilo Medina; no necesita de inteligencia; basta ser parte también de un grupo político como el que dirige el gobierno; nos referimos a los que están enquistados en Palacio mal dirigiendo los destinos inciertos de la República Dominicana. Esa y otras condiciones son las necesarias para que Gonzalo Castillo pueda competir con cierto candidato de la “oposición”, como Luis Abinader del PRM, partido éste que en apariencias está homogéneo y satisfecho con los resultados que les han favorecido en sus primarias internas.

Sabemos y entendemos que en política no todo es perfecto, tampoco lineal, pero no es menos cierto que es la ciencia del poder. Sin embargo, en República Dominicana, se ha hecho de la política una empresa, un negocio, un clientelismo, un medio para enriquecerse de manera vulgar y descarada; ejemplos los hay por miles. De ahí, la irrupción tan extensa del empresariado dominicano en la politiquería y la corruptela nunca vista. Ha sido tan manipulada la política y sus funciones, que el pueblo dominicano ha sido estafado de múltiples formas y maneras; le hacen creer que está ejerciendo sus derechos, cuando no hay nada más falso. De igual manera venden la fantasía de un pueblo y de una sociedad imaginarios que jamás existen en la realidad.

Eso lo dice y lo demuestra, lo que han hecho de nuestro pueblo, un instrumento parecido a una trituradora, que pulveriza materia u objetos. Eso ha hecho el PLD y todos los partidos tradicionales del país. En el evento pasado el poder político en manos del PLD y su gobierno actuó de manera tan vulgar comprando cédulas, chantajeando y moviendo empleados de un lugar a otro para favorecer a sus candidatos preferidos. Esa trituradora política se aplicó a lo interno de las carcomidas estructuras del peledeismo. ¿Que pueden esperar las masas de esa maquinaria mafiosa, gansteril?  Seguir siendo objeto de sus malsanos planes y objetivos hasta que no se rebelen las masas de esa esclavitud económica y política moderna, como lo refirió Marx cuando describía genialmente las características del capitalismo.

Por otro lado, el arquitecto perdedor Leonel Fernández, como siempre con su ingeniosidad oxidada, ha apelado a sus conocimientos tecnológicos y dice que el fraude se consumó por la operación algorítmica llevada a cabo desde las computadoras de la JCE. El  ”león” tiene mucha experiencia en esas truculencias. De ser cierta esta denuncia, nos evidencia de lo que son capaces los peledeístas en cuanto a su lucha grupal para ejercer su poder desde dentro del Estado. Al pueblo dominicano, en esta situación sólo le queda tomar conciencia y dejar de ser confundido y alienado por el engaño y las falsas promesas que a diario le inyectan desde ese círculo infernal.

Los revolucionarios tenemos que tener bien claro, en particular nuestro partido Movimiento Popular Dominicano, la gran responsabilidad de clase que debemos asumir; que tenemos una gran tarea por delante sobre educación y concientización de las masas populares y sus instrumentos políticos. Nuestras prácticas políticas no deben limitarse a las denuncias de los posibles fraudes electorales que se darán en torno al 2020, sino por el contrario, profundizar el trabajo. Ya tenemos esta experiencia fresca y reciente: se hicieron trampas y fraudes colosales en las falsas “primarias abiertas”. La línea nuestra debe ir más allá de toda esa política cloacal.

Sabemos que hay revolucionarios y personas democráticas dentro de las masas que cifran sus esperanzas en cierto partido burgués y oligárquico como el PRM, el cual arrastra grandes responsabilidades de corrupción y el ejercicio de una política reaccionaria y antipopular en lo internacional, como su alineamiento con el imperialismo norteamericano en su política de agresión contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, así como su compromiso con sectores oligárquicos mafiosos. Y, por tanto, el PRM, que realmente no ha hecho ninguna oposición, es parte inseparable del sistema de opresión y represión.

Este carnaval no pasa de ser otra etapa más de la vulgarización de las prácticas políticas de la oligarquía y la lumpen-burguesía, que han creado estos partidos del sistema capitalista dominicano. El desacreditado sistema electoral dominicano se ejerce dentro de la podrida institución de la “democracia” más pérfida y perversa de toda la historia dominicana. La lección que nos dan estas claques políticas debe poner a pensar a los sectores democráticos que han cifrado su esperanza en desplazar del poder a sectores reaccionarios por los medios electorales, aliándose con otros de los mismos componentes.

Sabemos que la política del PLD y su corporativismo (su “fábrica” de presidentes al estilo PRI mexicano) conducirán cada día más al desastre social, económico, político y cultural de República Dominicana. Sobre todo, en lo cultural, ámbito éste desde donde han creado una cultura fatalista, de élite, de desaliento; en particular, han creado la teoría de “la clase política”, lo que sociológicamente no es más que un disparate, pues existe esa clase como tal, sino clases sociales que ejercen el poder político; en el caso particular nuestro, una clase de lúmpenes burgueses, y la implementación del neoliberalismo en todo el sentido de la palabra.

Debemos mantenernos vigilantes de manera táctica y estratégica ante el desarrollo de los eventos políticos y carnavalescos que tienen como actores a dos grandes sectores del PLD, sin perder la visión de clase que tenemos que mantener siempre de manera clara y precisa, sin dejarnos   alejar ni un ápice de los principios revolucionarios y de apego a nuestro oprimido, pero rebelde pueblo.

Una vez más ha quedado demostrado hasta dónde puede llegar este poder mafioso, gansteril. Son bandas de mafias que se sacan cuentas entre ellas mismas. ¿Qué no harán frente al pueblo y sus organizaciones revolucionarias y progresistas? ¿Qué no harán con las organizaciones de izquierda que se aventuren a una participación electoral con las presentes reglas de juego y con esas mafias dominando el sistema político-electoral? Los hechos están ahí, y deben servirnos de experiencia.

Los revolucionarios y las fuerzas progresistas de nuestro pueblo no tenemos otro camino que no sea la lucha, no importa el método ni la forma que haya que implementar. Esta corrupta “democracia” hay que superarla con la lucha, con el pueblo movilizado para romper esta mafia; para cortar ese nudo; para abrirnos pasos hacia una situación política que permita la creación de un poder constituyente que desvertebre al poder constituido y dé paso a una Constituyente Popular y Soberana; que conduzca al establecimiento de un estado para el pueblo y una República Democrática. Para eso es necesario organizar bien, unir y movilizar las tropas del pueblo, con objetivos claros, con líneas tácticas y estratégicas bien definidas, con firmeza, con rebeldía, con creatividad. Con la firme determinación de vencer. El doliente del pueblo es el propio pueblo y sus expresiones sociales y políticas verdaderamente sanas.

A LAS CALLES, PODEMOS VENCER

ENFRENTAR A LAS MAFIAS POLÍTICAS. COMBATIR LA CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD. CONFISCACIÓN DE TODOS LOS BIENES ROBADOS AL PUEBLO.

Comité Político

Santo Domingo,

República Dominicana,

7 de octubre del 2019.

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