Memoria Histórica

JAMÁS HABRÁ OLVIDO NI PERDÓN PARA LOS ASESINOS INTELECTUALES Y MATERIALES DE VLADIMIR LANTIGUA

Vladimir Lantigua fue dirigente del FELABEL en el liceo «Ercilia Pepín» de San Francisco de Macorís.

El día 1 de agosto del pasado año 2017 se produjo un horrendo y alevoso crimen en San Francisco de Macorís, mientras se desarrollaba una huelga totalmente pacífica en esa ciudad. Un tiro bien dirigido, certero y selectivo le arrancó la vida juvenil a Mario Vladimir Lantigua Baldera. El disparo fue hecho por un frranco tirador de la policía. Lo impactó en un ojo y le penetró a la cabeza. Vladi era nieto del también mártir Mario Baldera, dirigente campesino apresado en su hogar y ahorcado horas después, precisamente en la fortaleza del Ejército de aquella ciudad del Noreste. Desde niño decidió seguir los pasos dignos, solidarios y revolucionarios de su abuelo materno.

Mario Vladimir, el siempre recordado Vladi, era dirigente del Frente Estudiantil de Liberación Amín Abel Hasbún (FELABEL); también era destacado dirigente del Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO) y militante de vanguardia del MOVIMIENTO POPULAR DOMINICANO. A estas organizaciones ingresó cuando aún era menor de edad. A la hora de su vil asesinato tenía 26 años.

Han transcurrido 16 meses de ese horrendo hecho que conmovió a San Francisco de Macorís y a la provincia Duarte. Sus camaradas del FALPO y del FELABEL, incluidos médicos, demostraron que Vladimir fue asesinado por policías y cómo fue impactado por un disparo. La propia necropsia así lo revela. Pero todo eso ha sido encubierto por esa sabandija llamada Regis Victorio, fiscal politiquero e incapaz colocado ahí por Danilo Medina y el PLD, precisamente para que juegue ese asqueante y nauseabundo papel de encubridor de crímenes tan perversos. Después de transcurridos 16 meses del premeditado asesinato, este malvado «representante» del Ministerio Público ha retorcido y prolongado todo, en procura de que el tiempo haga olvidar la sangre vertida por este digno hijo del Noreste y de República Dominicana. No han sido señalados los autores intelectuales ni los que dispararon. Obviamente que se trata de un vulgar crimen de Estado que ese politiquerito barato con toga de fiscal está llamado y responsabilizado a encubrir.

Vladimir se integró activamente en la lucha por cárcel para los corruptos y vida digna para el pueblo.

Pero debe quedar absolutamente claro que las organizaciones a las cuales pertenecía Vladimir, sus familiares y el pueblo jamás lo olvidarán, no importa que pasen 16 meses, 16 años o 16 siglos. Obviamente, camarada Vladi, que eso no será suficiente para que te olvidemos y mucho menos para que haya perdón contra esos monstruos del crimen. Y, obviamente, también, hay que decir que no pasará tanto tiempo sin que tus asesinos paguen por esa muerte.

Y, en cuanto al juicio de la Historia, ciertamente no importa que pasen 16 siglos. Tu nombre, Vladi, cada día estará más alto, mientras tus verdugos materiales e intelectuales se hundirán más en el estercolero, en un despreciable zafacón.  Recuerda que mientras Antonio Duvergé (El Bois / Buá), Francisco Sánchez del Rosario, María Trinidad Sánchez y otros próceres asesinados por el cobarde hatero, se agigantan en la Historia del pueblo dominicano, su verdugo y traidor Pedro Santana no es recordado ni siquiera en El Prado de El Seibo. Balaguer, basura humana igual que él, quiso reivindicarlo cuando necesitaba los votos de los terratenientes del Este para reelegirse; pero el pueblo sólo lo recuerda como  vende Patria y asesino de héroes y heroínas.

Los generales Gregorio Luperón, Gaspar Polanco, Santiago Rodríguez, Benito Monción, Pepillo Salcedo, Tito Salcedo, Manuel María Castillo, Doroteo Tapia, José Contreras, Cayetano Germosén, José Cabrera, Eugenio Perdomo y decenas más de próceres independentistas y restauradores se encuentran en las más altas cumbres de la Patria, mientras el «León del Seibo», como lo llamaron sus aduladores, sólo es recordado por su traición al pueblo dominicano. Los propios españoles lo despreciaron; generales de ocupación hasta llegaron a reprenderlo y odiarlo por criminal, como cuando asesinó a los mártires de El Cercado.

Vladimir Lantigua en la»Marcha Verde» en lucha activa contra la impunidad.

Tú sabes, camarada Vladi, que decenas de años después de haber ocurrido los más espantosos crímenes cometidos por la satrapía de Trujillo, como el de las tres hermanas Mirabal, las heroínas de Salcedo, y su chofer Rufino de La Cruz, al tirano de San Cristóbal sólo lo recuerdan aquellos andrajos humanos que aspiran, vanamente, a la reinstauración de una dictadura sangrienta para recuperar privilegios y terminar de robarse toda la riqueza dominicana. Las heroínas de Salcedo son recordadas y brillan como tales en todo el Mundo.

Luchadores anti-trujillistas, como Virgilio Maynardi Reyna, Desiderio Arias, Sergio Bencosme, Enrique Blanco, Mauricio Báez, Pipí Hernández, Freddy Valdez, Florisel Erickson, Prim Ramírez Alcántara, el Dr. Tejada Florentino, Ramón Feliú, los hermanitos Baicks, José Federico Mueses, Radhamés Núñez, los

Vladimir Lantigua emprende el derribo de la valla que bloqueaba el paso frente al Palacio Nacional, luego que agentes d ela Policía Nacional la emprendiera a macanazos a estudiantes y profesores de la UASD.

«Panfleteros de Santiago», Teófilo Guerrero, Totolo Guerrero, los hermanos Patiño, los hermanos Perozo y miles más asesinados por la sangrienta tiranía son recordados como dignos hijos del pueblo dominicano. En cambio, los nombres de sus verdugos apestan, sólo reciben la repugnancia de los dominicanos y dominicanas que rechazan tanta ignominia.

Los expedicionarios combatientes del 1949 y 1959 son héroes y mártires de la Patria. Sus verdugos están en el basurero de la Historia. Manolo Tavares y los guerrilleros de 1963 son mártires y héroes de nuestro pueblo. Sus cobardes asesinos, como Ramiro Matos González, no son más que nauseabundos desechos humanoides. Francis Caamaño y sus compañeros de guerrilla están en el pedestal de la Patria. Sus verdugos están en el rincón más oscuro y hediondo.

Decenas de años después de haberse realizado horripilantes crímenes de Estado, como los de Mario Baldera, Viejo Pedro, Ramón Melo, Amín Abel, Maximiliano Gómez, Otto Morales, Tito Montes, Tulio Rafael Rivas, Henry Segarra Santos, Andrés Ramos Peguero, Jesús Manuel Hernández, Juan Castro Arias, Cristino Liriano Genao, Santiago Carrasco Félix, Aníbal Rincón, Juan Bautista Polanco, Luis Manuel Naut, Freddy Sosa, Homero Hernández Vargas, Amelio Silva, Orlando Mazara, Milton Diloné, William Mieses, Roberto Figueroa, Frank del Orbe, Flavio Suero, Guido Gil, Berty Santos, Pelayo Féliz, Jesús Diplán, El Fury, Rufino Rojas, Pedro Reyes, Limonal Vargas, Abraham Rodríguez, Rafael Estrella, Juan Ramón Cedeño, Ramón Severino, Juan Zorrilla, Amado y Serafín Santana Vilorio, Negro Suero, El Cadete, Boyoyo Álvarez, Sagrario Díaz, los gloriosos «Palmeros», Radhamés Almonte, Stalin García, Máximo Castro, Tony Grullón, Orlando Martínez, Narciso González (Narcisazo), Elvin Amable Rodríguez, Radhamés Féliz y Féliz y cientos más de revolucionarios y revolucionarias hijos del pueblo, todas y todos son recordados a diario no sólo por los luchadores revolucionarios de su época, sino también por una pléyade de jóvenes que ni siquiera conocieron esa gloriosa generación que decidió asumir la sentencia de que: «Es dulce y decoroso morir por la Patria».

Vladimir Lantigua participa en Cotuí en marcha al cementerio municipal para realizar acto-ofrenda al líder estudiantil y militante del MPD Berti Santos.

Mientras sus nombres se elevan por lo más alto, su verdugo, Balaguer, el minotauro que decretó su muerte, apenas es recordado una vez al año por quienes se consideran herederos de la carroña balaguerista y van a su hedionda tumba a implorarle que haga milagros imposibles.

Quienes pensaron que Ulises Heureaux era eterno porque “estaba untado”, o que habría otro San Rafael (Trujillo) y un San Balaguer sólo han recogido fetidez de tan tenebrosos personajes que avergüenzan a la especie humana y se colocaron en la más baja escala zoológica.

Mientras se agigantan las figuras de mártires como Pablo Liberato Rodríguez, Vicente González Vargas y otros vilmente torturados y asesinados, en cambio, ratas hediondas como los verdugos criminales generales Enrique Pérez y Pérez y Paulino Reyes de León, no son más andrajos humanos que ni siquiera sus familiares quieren saber de ellos.

Pedro Santana, Rafael Leónidas Trujillo Molina, Johnny Abbes, Ramfis Trujillo, José León Estévez (Pechito), Félix W. Bernardino, Federico Fiallo, José María Alcántara, Arturo Espaillat, Mélido Marte, Alicinio Peña Rivera, Cándido Morel Torres, Horacio Frías, Belisario Peguero, Ludovino Fernández, Fausto Caamaño, el general Estrella, Chicho Ventura, Morillo López, Américo Minervino, el capitán Veneno, Joaquín Balaguer, Enrique Pérez y Pérez, Neit Rafael Nivar Seijas, Emilio Jiménez Reyes, Simón Tadeo Guerrero, Demetrio Almonte Máyer, Holguín de La Paz de León, Eligio Antonio Bisonó Jackson, Cristian Medina, Ramiro Matos González, Rafael Adriano Valdez Hilario, el buellón Valentín Despradel Brache, Caonabo Reynoso Rosario, Jácquez Olivero, Polanquito, los matarifes Acosta Tejada y Acosta Fermín (padre e hijo), el coyote Moncho Henríquez, y toda la cáfila de igual o menor rango, civiles o militares, que han jugado el asqueroso papel de come-gente, bebedores de sangre humana, como el temible sargento Castillito, los  felizmente ajusticiados Chichí Bolón y el sargento Ráfaga, hoy no son más que escorias humanoides, merecedores de la más amplia repugnancia.

Querido Vladi, este apretado recorrido histórico sobre el crimen y la sangre vertida por los hijos del pueblo dominicano, es para decirte que mucho antes de que los gusanos terminen de comerse el cretino cerebro de Regis Victorio y de todos tus asesinos intelectuales y materiales, ya nadie los recordará, mientras tú siempre estarás presente. Pasaste a la eternidad el día primero de agosto del 2017.

Más temprano que tarde se hará justicia. No habrá, ni puede haber, olvido ni perdón.  GLORIA ETERNA  A TU MEMORIA!

 

Comité Político del Comité Central

Movimiento Popular Dominicano-M.P.D.-

 

Santo Domingo,

República Dominicana,

1 de noviembre, 2018.

 

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