Memoria Histórica

JORGE PUELLO SORIANO (EL MEN): EJEMPLO DE FIRMEZA

Jorge Puello Soriano (El Men) nació el 10 de julio del año 1926; murió el 29 de julio del 2017, el mismo mes en que había nacido 91 años atrás. Este genuino obrero es una leyenda en el movimiento revolucionario dominicano, y conocido mucho más allá de nuestro país. Se colocó en la cima de la lucha. Combatió las dictaduras de Trujillo y Balaguer. Combatió a los remanentes de la satrapía trujillista. Enfrentó al grupo paramilitar Los Paleros de Balá. Combatió al Consejo de Estado, a los golpistas de 1963, al «Triunvirato». Estuvo en el intento guerrillero de Las 24 Lomas, en Cevicos. Luchó contra los interventores yanquis de 1965. Luchó contra todos los malos desgobiernos que en sus 91 años tuvo República Dominicana. Luchó contra los explotadores capitalistas. Defendió a los trabajadores «de sudorosas espaldas y manos encallecidas». Fue encarcelado y torturados numerosas veces. Nunca flaqueó. Decía que: «En la fragua se tiemplan los metales y se derriten las chatarras».

En la lucha revolucionaria por la transformación de la sociedad y el establecimiento del Socialismo y el Comunismo fue de la generación de Máximo López Molina, Andrés Ramos Peguero, Baldemiro Castro, Maximiliano Gómez, Roberto Figueroa (Chapó), Otto Morales, César Rojas, Tito Monte, Henry Segarra Santos, Amín Abel, Tulio Rafael Rivas, Boyoyo Álvarez, Onelio Espaillat, Lorenzo Vargas, Narcisazo González, Luis Manuel Naut, Juan Castro Arias, Cristino Liriano Genao, Santiago Carrasco Félix, Rubén Santana, Flavio Suero, Clodomiro Gautreaux Ortiz, Hilda Gautreaux, Benjamín Payano,  Amaury Germán, La Chuta y cientos más.

En la lucha sindical fue compañero de Raúl Cabrera, Baldemiro Castro, Guido Gil, Barbarín Mojica, Juan Niemen, Julio de Peña Valdez, Francisco Santos y muchos otros dirigentes obreros de diferentes generaciones.

En sentido general, existen dos caminos para que los humanos podamos escoger por cuál nos decidimos a transitar. Uno es aquel que siguen los explotadores capitalistas y su ejército de malvados que les sirven. El otro camino es el de aquellos que deciden colocarse al lado de la dignidad y de la lucha por una sociedad mejor, sin explotados ni explotadores. Uno es el de la ignominia. El otro es el de la dignidad. Uno es el de los criminales y malvados que no les importa matar a todo un pueblo en aras de gozar de los más grandes privilegios a costa de quienes venden su fuerza de trabajo. El otro camino es el que siguen las personas verdaderamente humanas, solidarias, luchadoras y que prefieren morir de pie antes que vivir de rodillas.

Un camino, que algunos lo ven como una ancha avenida, lleva en sí, aunque esté disfrazado, el germen de lo más perverso, de lo más dañino. Es el camino de la corrupción a todos los niveles y de la impunidad para los que se roban no sólo el sudor ajeno en sus empresas, sino todas las riquezas del país. El camino de la dignidad y de la decencia es de lucha por una sociedad justa y libre donde impere el trabajo, la justicia, la cultura, el derecho de vivir como seres humanos.

Por un camino transitan todos los perversos, llámense esclavistas, feudalitas o capitalistas, según la época. Po ahí va una caravana de la burguesía y de la oligarquía. Por ahí van las carrozas que incluyen una gendarmería de militares y servidores policiales y civiles. Por ahí van «religiosos y laicos» que hacen causa común con lo más podrido, con lo más nauseabundo. Y también terminan transitando por ahí aquellos que dicen ser «de centro», que no tienen supuestamente intereses que los inclinen a ningún lado de la balanza. Por ahí terminan desfilando los «mancos» en política, que no son «ni de izquierda ni de derecha». Al fin, por ahí terminan transitando, también, los arrepentidos y renegados de la lucha revolucionaria, popular y democrática, los domesticados «líderes», que se convencen de que es más rentable la rendición y hasta la traición que la dignidad.  Allí van quienes no pudieron conseguir sus aspiraciones personales por abajo y decidieron buscarlas por arriba.

Por el otro camino, el de la lucha, el de la dignidad, la solidaridad, la firmeza, la combatividad, la vergüenza… transitan quienes hacen opción de vida por la lucha transformadora. Por allí transitan quienes se colocan al lado de los obreros, de los campesinos pobres, de todos los sectores populares y explotados. Por allí transitan quienes han decidido servirle a la Patria y a su pueblo, no importa el martirio ni el sacrificio. Por ahí transitan los guayacanes. Por ese camino, muchas veces sin «puentes», transitan quienes han decidido luchar hasta el último día de su vida. Por ahí caminan aquellos que no se acercaron al movimiento revolucionario o popular a «buscar lo suyo», sino a combatir por los mejores intereses. Por ahí caminan quienes se dedican a luchar por la revolución, y no a jugar a la revolución. Pero hay que tener muchas convicciones para caminar por ahí. Hay que tener mucho espíritu de sacrificio, mucha abnegación.

Por ese último camino quiso caminar Jorge Puello Soriano (El Men). Por ahí caminó 91 años y 19 días de su existencia física. Por ello es ejemplo de firmeza. Por ello es ejemplo de su clase, la clase obrera. Por ello es ejemplo para los revolucionarios luchadores por la libertad y la justicia.

NUNCA TE OLVIDAREMOS, CAMARADA JORGE PUELLO SORIANO (EL MEN)

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