Opiniones

La ´izquierda democrática´ de República Dominicana

Este término de «izquierda democrática» está un poco de moda en los labios de vocingleros del sistema y de otroras «revolucionarios» y hasta «comunistas» renegados. Al oir lo que ingenuamente se podría pensar que sólo se trata de un amasijo de sandeces, habría que preguntarse ¿Qué es izquierda y qué es democracia?

Pero cuando un «izquierdista democrático» se explaya con sus peroratas sobre los «puentes» y las «avenidas» en el «movimiento revolucionario», entonces queda claro que esos términos de «izquierda democrática» nada tienen que ver con el verdadero sentido y hasta la definición de ambos   (izquierda y democracia).

Los «izquierdistas democráticos» hacen causa común con las expresiones más genuinas de la burguesía, de los sectores explotadores, del sistema de opresión social y económica y de represión a todos los niveles. ¿Por qué? Veamos: Se dejan conducir y hasta legitiman términos de los programeros de televisión y radio y se dejan conducir a condenar al pueblo y sus organizaciones como «grupos violentos». Esos «izquierdistas democráticos» justifican los actos represivos y hasta los crímenes horrendos, cuando hablan de que «hay que superar y descartar los métodos violentos de la lucha». Pero resulta que parece que ya se han encumbrado tanto que no se dan cuenta de que la real violencia, la verdadera violencia, proviene del sistema de explotación, del Estado y sus cuerpos sumamente represivos, criminales.

Los «izquierdistas democráticos» parece que no se dan cuenta que la violencia de toda naturaleza proviene «de arriba». El pueblo dominicano, como en cualquier parte donde domina el capitalismo, vive 24 horas diarias de violencia de todo tipo; siete dias a la semana de violencia ejercida desde el poder político, económico y militar; treinta días al mes de violencia ejercida por el poder burgués; trecientos sesenta y cinco días al año de violencia ejercida no sólo por el poder temporal (gobierno, congreso, jueces y fiscales, gobernadores, alcaldes…), sino también por el poder permanente (empresarios, terratenientes, grandes comerciantes, alta jerarquía de las iglesias…). Obviamente, todo eso con la bendición y asesoramiento de los poderes imperiales. Y, como consecuencia lógica, para ello disponen de todos los cuerpos de espionaje y de represión.

Los «izquierdistas democráticos» dicen que hay que desarrollar la lucha pacífica. Parece que ya viven tan lejos del pueblo, de los sectores más desposeídos, que no se han enterado de todas las luchas absolutamente pacíficas que la policía, y hasta miembros de las Fuerzas Armadas, han desbaratado a tiros y bombazos, no importa que sean niños, ancianos, mujeres o jóvenes totalmente desarmados quienes ejercen el derecho a la protesta, bien sea en marchas ordenadas, en piquetes o simples visitas a determinadas oficicinas gubernamentales.

Esos «izquierdistas democráticos» viven tan lejos de las masas y de las diarias protestas del pueblo, que no se han enterado de que el día 1 de agosto del año 2017 en San Francisco de Macorís se desarrollaba una huelga general totalmente pacífica y una patrulla policial, con encargo especial, asesinó de un certero y selectivo tiro al militante revolucionario y popular Mario Vladimir Lantigua Baldera, en momentos en que ni siquiera se registraban enfrentamientos con la policía en ningún sector. Y, claro, como no se han enterado de ese horrendo crimen, no han sido capaces de decir «esta boca es mía» para condenar un asesinato tan perverso y selectivo contra un luchador revolucionario de conducta ejemplar.

Esos «izquierdistas democráticos» parece que ya estaban bien encumbrados y alejados totalmente de la lucha del pueblo cuando en una madrugada de mayo del 2016 asesinaron brutalmente al militante revolucionario Radhamés Féliz y Féliz, en la ciudad de Bonao, porque había estado combatiendo el fraude producido por la dictadura morada de Danilo Medina y del PLD. Y, obviamente, como tampoco se han enterado del vulgar crimen, no han sido capaces de condenar esa violencia que ponen los servicios represivos del sistema.

Los «izquierdistas democráticos» que se pavonean orondos en esos programas del sistema cuando los llaman «izquierdistas sensatos y moderados que aspiran a llegar al poder por la vía electoral, y que respetan el orden constitucional», legitiman, no sólo con su silencio, sino con la repetición de las mismas expresiones de la burguesía, la violencia que se ejerce desde el poder. Ellos nunca se han enterado de la represión que ejerce la policía y otros cuerpos represivos contra indefensos campesinos asediados, apresados y maltratados para quitarles sus pequeños pedazos de tierra en las provincias del Noroeste. Y como no se enteran de eso, no pueden salir en defensa de los campesinos, sino que cuando los cuestionan en los programas dicen que las organizaciones y las personas que defienden a esos campesinos son violentos, y que ellos se desligan de cualquier actividad en ese sentido.

Así es como se expresan y como actúan esos «lideres izquierdistas democráticos» que han renegado del carácter de la lucha que decían defender. Esos «izquierdistas democráticos» se presentan como «potables» ante el sistema. Expresiones y actitudes al servicio de los explotadores, propiciadores de las más grandes violencias en todos los órdenes. Como cambian las poses, caballero!!!

Y si esos «izquierdistas democráticos» no se enteran de cosas tan evidentes y cotidianas, como han sido crímenes tan horrendos y actitudes tan malvadas como desbaratar una marcha de niños a tiros y bombazos, mucho menos se van a enterar de que la violencia de los de arriba, y específicamente en el caso actual de la mafia que cosntituye la dictadura constitucional morada, vendió el barrio de Los Tres Brazos con todos sus habitantes dentro. Ellos tampoco pueden enterarse de que la gavilla morada se ha robado millones de tareas de tierra del Consejo Estatal del Azúcar. En definitiva, esos señores no se han dado por enterados de que el peledeísmo perverso se ha robado el país como cuatro o cinco veces. Bueno, si acaso se han enterado de algo considerarán que eso no es violencia. Que ante todo eso hay que mantenerse de brazos cruzados rezando y orando o simplemente pidiendo clemencia,  clamando e implorando para que los dueños del país se apiaden del pueblo.

Dicen algunos de esos «izquierdistas democráticos» que hay que propiciar el acercamiento de sectores de la burguesía y de los sectores medios para que se integren a la lucha. Eso se oye bien, pero no es nada nuevo. Hace muchos años el Movimiento Popular Dominicano ha establecido la necesidad de que los sectores productivos, sobre todo medianos y pequeños, así como muchos otros sectores afectados por los modelos burgueses de producción (Neoliberalismo u otros), así como quienes luchan contra la corrupción y contra la impunidad, participen de la lucha junto a los sectores populares y explotados. A eso nadie se opone, y no es un descubrimiento de la «izquierda democrática». Eso está contemplado en los postulados de Una República Democrática y un Estado para el Pueblo que levanta el M. P. D.

La «izquierda democrática», en boca de sus dirigentes y voceros, establece que la lucha no puede ir «contra las leyes y el orden constitucional». Qué perla!!! Cuáles leyes? Qué orden constitucional?

Dicen estos señores que hay que trabajar para llegar al poder mediante las elecciones; pero no son capaces de cuestionar en lo más mínimo el poder político y electoral mafioso, gansterizado y hecho a la medida de la dictadura morada, que actualmente es la batuta, la ley y  la constitución. ¿Es que acaso con este sistema basado en la Constitución del 2010 existe la más mínima garantía de participación electoral donde se le pueda disputar el poder a esa gavilla morada?.

¿Es que en verdad estos señores no creen que en República Dominicana se sufre una dictadura constitucional morada? Es penoso oír expresiones tan destempladas, infelices y peregrinas, que no se diferencian en nada de las expresiones de la derecha más conservadora. Y si acaso se diferencian en algo es en que hay derechistas que expresan posiciones más determinantes y más progresistas frente a la dictadura morada, que esos izquierdistas que han hecho opción por una «lucha» que no rebasa ni siquiera el marco de unas destempladas y hasta huidizas declaraciones en televisión.

No señores, los pobres no quieren ni ejercen la violencia. Jamás. El pueblo es la víctima mayor de la violencia las 24 horas del día. En consecuencia, sería muy bonita una revolución rosada donde ni siquiera tengamos que clamar que se necesita una transformación social, sino que la burguesía y los poderes imperiales reconocieran eso y se determinaran a renunciar a sus métodos de explotación y de criminalidad. Pero desafortunadamente eso no es más que una ilusión, un sueño inalcanzable.

En definitiva, esos «izquierdistas democráticos» no han entendido que la democracia, la verdadera democracia, está totalmente secuestrada y que hay que rescatarla con la lucha en la calle; que la creación de condiciones para que realmente se le pueda disputar el poder político a esa mafia morada mediante elecciones, la lucha pasa por el desplazamiento de Danilo Medina y de todos sus socios de gavilla; que la verdadera democracia habrá de alcanzarse en las calles, en la lucha en cualquier terreno, y que la superación de la actual situación atraviesa por una Constituyente Popular y Soberana.

 

Santo Domingo, D. N.,

República Dominicana,

Noviembre, 2018.

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