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La realidad económica dominicana: ficción y realidad

Las autoridades dominicanas, principalmente las del sector económico, no cesan de hablar del «crecimiento económico» del país, año tras años. Aunque ahora nos dicen que ese crecimiento descenderá de un 7.5 a un 5.5 en el 2019, suguen diciendo que es de los más grandes de América Latina y hasta del Mundo.

La gente pobre, los desheredados de la fortuna, los trabajadores que devengan irrisorios salarios mínimos de hasta 6 mil pesos mensuales; los chiriperos; pregoneros y otros que «se la buscan» en el sector informal, no pueden jamás entender ese fabuloso crecimiento, cuando ellos están abrumados por el hambre, la miseria, la desnutricion y la falta de salud y demás servicios sociales básicos.

A cualquiera que pueda razonar por lo menos y pensar con sentido lo primero que se le ocurre es negar absolutamente que haya tal crecimiento, pues no ven que se refleja en ellos absolutamente.

Sin embargo, el crecimiento es real. No es ficción. Hay crecimiento, sea por narcotráfico y lavado de activos, sea por la explotación despiadada que los empresarios hacen de los trabajadores. De cualquier manera hay crecimiento, no importa si llega a los niveles que se manejan en el sector oficial correspondiente.

Lo real es que ese crecimiento no se refleja en quienes son los protagonistas de ese crecimiento, que son los trabajadores. Ese crecimiento no se refleja jamás en los obreros «de manos encallecidas y espaldas sudorosas», como decía el camarada Jorge Puello (El Men).

Ese fabuloso crecimiento no se refleja en los que protagonizan los procesos de la Economía que anda en carretillas, carretas de mulos, triciclos o en la cabeza de una infeliz y triste «marchanta».

Ese crecimiento no sirve para que haya hospitales y medicinas para los pobres. Ese crecimiento no sirve ni siquiera para que quienes pagamos altos impuestos podamos tener acceso a servicios sociales básicos.

Lo real es que ese crecimiento sostenido de la Economía dominicana solo beneficia a un grupo de explotadores que mueven sus bienes en grandes barcos, en grandes contenedores (furgones). Ese crecimiento se refleja indudablemente en las arcas de los grandes terratenientes y de todos los poderosos, y obviamente en los voraces emporios transnacionales, como las saqueadoras mineras.

Se refleja ese crecimiento de manera opulenta en las grandes mafias asociadas del narcotrafico y de los politiqueros corruptos.

El crecimiento económico en República Dominicana, en definitiva, sólo sirve para evidenciar claramente la enorme brecha que hay entre los poderosos y corruptos frente a los pobres, los desposeídos de la fortuna, los «condenados de la Tierra».

Ese crecimiento refleja muy bien los dos países que existen en República Dominicana: el país de los poderosos, de los del primerísimo mundo, y por otro lado el país de los miseriosos, que se amontonan en casuchas con piso de tierra y techadas con desechos como cartón, hojalatas viejas o pajas; aquellos que no.pueden comer todos los días y que mueren sin poder acudir a un hospital y por falta de un antibiótico.

Entre esos dos países se mueve una fina capa de quienes a pena pueden comer algo diariamente. Pero esa capa cada día es más fina. Cada día es más presionada. Cada día tiende a desaparecer.

Esa desigualdad tan brutal se debe a que ese creciento no es ni puede ser desarrollo. Crecimiento sin distribución de las riquezas no es desarrollo. Más bien se refleja abiertamente como exclusión de las grandes mayorías, como estrangulamiento de los más pobres. Se refleja como explotacion despiadada, como aumento de la pobresa de la mayoría, como miseria, como indigencia creciente, aunque los numeritos y las declaraciones pomposas de quienes devengan hasta casi dos millones de pesos al mes digan otra cosa.

La grandísima realidad no puede ocultarse. Cómo puede concebirse que con ese liderato en crecimiento sostenido de la Economía en República Dominicana el salario mínimo promedio no supere los 8 mil pesos al mes, es decir, unos 160 dólares actalmente?

Cómo es posible que en un país con una economía que crece tanto se mantengan esos salarios de miseria, que no haya empleo para la mayoria de la Población Económicamente Activa y que los trabajadores estén sometidos a condiciones laborales infrahumanas y bajo.amenaza constantes de despido y de reducir viejas conquistas laborales alcanzadas hace más de 60 años?

Cómo es posible que los trabajadores no puedan dusfrutar de elenentales conquistas laborales, y ni siquiera de seguros de salud con cierta eficiencia?

Cómo es posible que en un país donde la Economía crece sostenidamente y haya un grupo de personas que vIven como grandes reyes del primer Mundo haya tantos indigentes que viven como habitantes del cuarto o quinto mundo, deambulando y durmiendo en calles, parques y plazas públicas?

Puede concebirse que en un pais con una Economía que crece tanto y de manera continua haya tantos pordioseros y enfermos mentales deambulando por las calles, y que no haya ni siquiera un programa de recoger a esas personas y darles las asistencias correspondientes?

Sabemos que además de la enorme concentración de las riquezas, tanto en el sector privado, como en el público, se suma la desbordada corrupción administrativa con la correspondiente garantía de impunidad que brinda un sistema político mafioso, gansterizado. Ahí radica la desgracia, el hambre, la miseria, la desnutrición de las grandes mayorías del pueblo dominicano.

Esa es una gran realidad. Y esa realidad no se cambia con porquerías que los gobiernos, legisladores mafiosos, ministros y otros politiqueros les hacen llegar ocasional e históricamente a infelices grupos de muertos de hambre.

Esa grandísima realidad, que algunos no pueden o no quieren ver porque reciben boronas del sistema corrupto y opresivo, no se soluciona, y ni siquiera se atenua, con tarjetitas para estudiantes, para «bono-gas» o «bono-luz».

Eso no se resuelve dándoles migajas, de los miles de millones que se roban, a grupos de muertos de hambre, principalnente a los «compañeritos» del partido.

Eso no puede superarse con una ridícula y burlesca fundita «para la cena de Navidad». Además de que eso es exclusivo para los «compañeritos» del partido de turno en el poder, cualquiera que sea, los pobres y miseriosos no pueden comer un sólo día al año.

Esta cruel realidad no se supera con un «pote» de ron y un «pica-pollo» el día de las elecciones.

Esa maldición que sufren los pobres no se soluciona con una «habichuela con dulce en el barrio» que ocasionalmente hacen algunos Senadores y Diputados, para lo cual manejan millones de pesos, en una especie de caja chica que denominan «barrilito», y que manejan a su antojo, para robarse la gran mayoria y usar una parte para promover su propia repostulación.

Esta situación tan cruel no se resuelve con crecimiento de la Economía sin la creación de masivos empleos de calidad y bien remunerados.

Estos «condenados de la Tierra» no podrán salir de tan miserable situación si no se produce la distribución de las riquezas, si no hay desarrollo. Esto no cambiara mientras en vez de garantizarles trabajo, educación y salud a los ciudadanos, se les este envileciendo con dádivas de porquerías.

Pero esto tampoco se solucionará mientras existan las injustas estrucutras de tenencias de la tierra, y sin políticas oficiales de asistencia a los pequeños y medianos productores agropecuarios con apoyo técnico, créditos para esas actividades y garantía de mercados seguros.

La situación de indigencia, de miseria extrema en que viven tantos dominicanos y dominicanas, aunque no aparezcan en los «numeritos», no podrá desaparecer mientras no desaparezcan las causas que generan toda esa situación de esclavitud moderna, toda esa desgracia: el sistema capitalista y sus modelos económicos como el neoliberalismo; mientras no desaparezca el mafioso y gansterizado sistema políticos que garantiza la más vulgar y voraz corrupción que se engulle todas las riquezas nacionales. Pero que además se han auto-garantizado la más vulgar impunidad, mediante el control de todos los poderes, de manera preponderante la «Justucia» y sus «Altas Cortes».

Para que cambie toda esta situación de miseria, de destrucción de los recursos naturales y de la diversidad biológica; para que podamos tener una mejor calidad de vida, y hasta garantizar la propia sobrevivencia de las presentes y futuras generaciones en este país, es necesario acabar con las causas que producen todo eso. Lo demás es una ilusión. No pensemos en alimentarnos con «sopa boba». ESA ES LA CRUDA REALIDAD.

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