Memoria Histórica

Recordemos al camarada Guido Gil redoblando el compromiso revolucionario

A 52 años del cobarde asesinato del inolvidable camarada Guido Gil Díaz, sus ideas y su sacrificio continúan siendo un faro de luz en la lucha contra los pulpos extranjeros que cada día se vuelven más voraces en la explotación de los trabajadores y en el saqueo de todos nuestros recursos naturales, como son Falcondo (Xstrata Nickel o Americano Nickel Limited), Barrick Gold, Unigold, Central Romana, etcétera.

El camarada Guido Gil Díaz, destacado cuadro de nuestro partido, periodista, abogado, escritor y asesor del otrora Sindicato Unido del Central Romana, fue apresado en el puente sobre el río Higuamo, en San Pedro de Macorís, el 17 de enero del año 1967 y desaparecido para siempre. Fue sacado del carro público en que se trasladaba desde San Pedro de Macorís hacia Santo Domingo por un tal Mirito Jiménez y otros verdugos que cumplían órdenes del entonces coronel (luego general) Simón Tadeo Guerrero, uno de los más grandes criminales de los funestos 12 años de Joaquín Balaguer.

Aunque su apresamiento fue presenciado por varias personas, además del reiterado testimonio del chofer del carro en que se desplazaba, este horrendo crimen nunca fue aclarado, y mucho menos castigado. Varios informes coincidieron en que su cadáver fue llevado al viejo cementerio de Higüey, ubicado en la Calle Altagracia, esquina Laguna Llana. Lo que no se pudo aclarar definitivamente es si lo asesinaron en el destacamento policial de Higüey, como se dijo entonces, a donde habría sido llevado en el jeep oficial placa No. 03110. Ese cuartel estaba dirigido por el entonces capitán Casimiro Rey Félix, que había sustituido allí precisamente al chacal Tadeo.  Informantes del partido aseguraron que el cadáver fue llevado al cementerio por Danilo Brito, un dirigente sindical ultraderechista de La Romana.

El criminal Tadeo Guerrero acusó de la muerte del camarada Guido Gil a Julio César Mota Acosta, un compañero del partido, con el cual se encontraba cuando fue apresado dos días antes en La Romana. El jefe de los sicarios al servicio del Central Romana dijo: “Gil está vivo y Mota Acosta es quien sabe de su paradero. Esta es una treta  de la clase agitadora que se ha dado a la tarea de obstaculizar la labor del Gobierno para sacar a este país a flote”. Luego este criminal acusó de la desaparición al propio padre de Guido, Don Elpidio Gil Cáceres. Obviamente, la falacia de ambas acusaciones fueron debidamente desmentidas. Pero esas declaraciones de Tadeo eran orientadas desde el propio palacio presidencial, pues días después el genocida Joaquín Balaguer dijo públicamente que se trataba de “una treta de los comunistas” para desprestigiar su gobierno, que él tenía informaciones de que Guido Gil estaba fuera del país. Además de criminal, Balaguer se burlaba del dolor de los familiares de sus víctimas.

Producto de las presiones ejercidas en todo el país  por el M.P.D. , por la prensa y por los periodistas como tales, el movimiento sindical y de diferentes sectores, exigiendo aclaración sobre esa desaparición, el genocida presidente de la República dijo: que “la desaparición de este destacado dirigente de la izquierda revolucionaria se está investigando y se dan los pasos que exige la gravedad de ese hecho, sea que se trate de una maniobra destinada a provocar un escándalo, o sea que se trate verdaderamente de un crimen cometido por razones de índole política”.

Un espacio pagado publicado en el  periódico El Nacional con la firma de 115 periodistas preguntaba: ¿Dónde está el periodista Guido Gil? Está muerto? Está vivo? ¿Permanece secuestrado, quién o quiénes lo secuestran y por qué?
Y sostenía: “No hay más que una persona para responder estas preguntas, una persona supuesta a tener en sus manos los resortes de la información, y esa persona es el presidente de la República Joaquín Balaguer”.

Joaquín Balaguer y Teobaldo Rossell, administrador de la Gulf and Western-Central Romana, habían decretado la muerte del camarada Guido Gil, ya que era el asesor del combativo Sindicato Unido, además de que lo acusaban de supuestamente haberle robado al emporio azucarero la fórmula química del furfural y se la había entregado al gobierno de Cuba. Lo cierto es que el camarada era tenazmente perseguido por su defensa de los trabajadores y por su sagacidad en lograr arrancarle conquistas laborales al pulpo extranjero. Bajo su asesoría, el Sindicato Unido doblegó al Central Romana cuando lo obligó a ceder ante reclamos laborales, producto de la aplicación del “paso de la jicotea”, que consistía en no declararse en huelga, pero trabajar de brazos caídos rindiendo un bajísimo porcentaje de lo normal.

Hoy, quizás más que nunca, los trabajadores dominicanos, y en especial lo del Central Romana, deben emular el ejemplo del Sindicato Unido de entonces y de su asesor legal, y emprender el camino de la lucha por sus reivindicaciones. Como homenaje a Guido Gil, los trabajadores tienen que desconocer ese sindicato amarillo y patronal que existe actualmente y que pretende ser representante de ellos, cuando en realidad es manipulado por los explotadores, que mantienen al viejo zorro derechista Próspero Juan en su papel de eterno verdugo de los trabajadores.

El Movimiento Popular Dominicano, los trabajadores y el pueblo recordamos al camarada Guido Gil Díaz 52 años después de su caída, mientras Balaguer, Tadeo Guerrero y demás criminales reposan en la fetidez, en el zafacón de la Historia, y si alguien los recuerda es con el más grande desprecio.

1 Comment
  1. Jose 7 meses ago
    Reply

    Me gustaria saber como se llamaba el chofer del comandante Tadeo Guerrero durante la operacion «chapeo» en la carcel de la Victoria?

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