Memoria Histórica

“Seré yo el abogado de mi causa” Francisco del Rosario Sánchez ante tribunal que lo condenó a muerte

Francisco del Rosario Sánchez prócer y héroe de la independencia de República dominicana fue un ser humano valiente y de vocación patriótica. En enero de 1844, redactó el Manifiesto de Separación, y con apenas 27 años de edad, fue elegido Comandante de Armas con el rango de coronel para la proclamación de la independencia el 27 de febrero de 1844,

 el 27 de febrero de 1844, izó la bandera nacional al amparo del lema de ¡Dios, Patria y Libertad!

Las traiciones y el destierro que sufrió varias veces, no mellaron los ideales patrióticos y revolucionarios. En el año 1859, fue desterrado por el presidente Santana, siendo la tercera vez que era víctima de la expulsión del país.

Cuando el anexionismo tomaba fuerza bajo la presidencia de Pedro Santana, el 20 de enero de 1861 Sánchez publicó un manifiesto en el cual afirma, frente a sus enemigos: Yo soy la bandera nacional.

En Curazao, bajo su dirección, se integró la Junta Revolucionaria, para impulsar la Revolución de la Regeneración Dominicana.

Ante la proclamación por decreto de Santana de la anexión de la República a España, o vaciló en ponerse al frente de la resistencia activa y el 1ro. de junio, inició la incursión a territorio dominicano desde Haití por San Juan, con un grupo de patriotas que tomaron la decisión de luchar contra el dominio de España.  Sánchez fue traicionado y emboscado fue hecho prisionero y juzgado por órdenes de Santana. Un tribunal sin autoridad legal o militar, lo condenó a muerte junto a sus compañeros. En el juicio asumió la responsabilidad de todos los hechos y pidió clemencia para sus subalternos.

Sánchez, que era abogado, asumió su propia defensa y en ella asumió la responsabilidad de la acción armada, pidiendo el descargo de sus compañeros, y al mismo tiempo dejó claro que no podía ser juzgado por el Código Penal Español, porque no estaba vigente en el país, además de que no había en él un artículo por el cual los hombres que defienden la independencia de su país deben ser condenados a muerte, y que ninguna ley dominicana condenaba a nadie por querer conservar la República Dominicana.

A continuación, palabras con las que Francisco del Rosario Sánchez montó su propia defensa:

Santo Domingo (4 de julio de1861):

Magistrado presidente: Sé que todo está escrito. Desde este momento seré yo el abogado de mi causa. Usted, Domingo Lazala, designado para juez de mi causa, pretende en vano humillarme. Lamento tener que recordarle en público que yo fui su abogado defensor ante los tribunales de Santo Domingo y lo saqué absuelto cuando estuvo usted acusado como presunto autor de asesinato de uno de sus parientes del Cibao.

Cuando una facción se levanta contra cualquier orden de gobierno establecido, es deber de ese gobierno acercarse a esa facción hasta indagar el porqué de su protesta. Si esta tiene fundamento legítimo, se debe atender sus razones y, cuando no, castigar con arreglo a derecho a los facciones.

Yo vengo al país con el propósito firme de preguntar a quien deba si ha consultado el querer de los dominicanos para anexar la Patria a una nación extraña. ¿Con qué leyes se me habrá de juzgar?

¿Con las españolas que no han comenzado a regir, pues el protocolo establece un interregno de meses para que comiencen a regir las leyes del Reino, o con las dominicanas, que me mandan a sostener la independencia y soberanía de la Patria?

¿En virtud de qué ley se nos acusa? ¿Amparándose en cuál ley se pide para nosotros la pena de muerte? ¿Invocándose ley dominicana? Imposible. La ley dominicana no puede condenar a quienes no han cometido otro crimen que no sea el de querer conservar la República Dominicana.

¿Invocando la ley española? No tenéis derecho para ello. Vosotros soy oficiales del ejército dominicano. ¿Dónde está el código español en virtud del cual se nos condenarais?

¿Es posible admitir que en el Código Penal Español haya un artículo por el cual los hombres que defienden la independencia de su país deben ser condenados a muerte?

Pero veo que el señor fiscal pide para estos hombres lo mismo que para mí, la pena capital. Si hay un culpable, el único soy yo. Estos hombres vinieron porque yo los conquisté.

Si ha de haber una víctima, que sea yo sólo… Yo fui quien les dije que debían cumplir con el deber de defender la independencia dominicana, para que no fuera robada. De modo, pues, que si hay una sentencia de muerte, que sea contra mí sólo.

He echado por tierra vuestra acusación, fiscal. Para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez; para arriarla se necesita de los Sánchez.

Puesto que está resuelto mi destino, que se cumpla. Yo imploro la clemencia del Cielo e imploro la clemencia de esa excelsa Primera Reina de las Españas, Doña Isabel II, en favor de estos mártires de la Patria… para mí, nada; yo muero con mi obra.

Archivo General de la Nación.

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