Internacional

SIN VENEZUELA NO HAY SOLUCIÓN A LA CATÁSTROFE DE LA AMAZONÍA

Pretender aislar a Venezuela en la búsqueda de mitigación y remediacióm parcial de la catástrofe que ocurre en la Amazonía no sólo es parte de la monstruosa perversidad de Trump y de los gobiernos títeres imperialistas-trumpistas de America del Sur.

Más allá de tratar de implementar uno más de los componentes de la guerra sucia contra la República Bolivariana de Venezuela, la pretensión de excluir a ese hermano país de la reunión de países amazónicos que supuestamente están interesados en detener el fuego voraz que destruye a uno de los biomas más importantes del Mundo, se trata de una barbaridad de lesa humanidad.

Venezuela no sólo «comienza en el Amazonas», sino que es parte de la Amazonía. Las plantas, como los animales, no reconocen las fronteras políticas que establecemos los humanos. La Naturaleza no opera así. Los ecosistemas, y mucho menos los grandes biomas no se dividen con una raya, con una trocha, con una delimitación política, con una ley o mediante convenciones internacionales.

Los ecosistemas se dividen de manera natural mediante barreras físicas, climáticas, ecológicas, etcétera.

Lo cierto en esta terrible catástrofe en la Amazonia es que, tal como dijimos en una declaración anterior, la misma refleja un entramado y cruzado conflicto de interedes por el dominio del uso del suelo en esas vastas regiones.

El fuego en la Amazonía no es casual. Ha sido provocado por los explotadores de los agro-negocios, específicamente los dedicados al monocultivo de la soja (soya) para la exportación.

El presidente brasileño Bolsonaro, titere imperialista-trumpista, es uno de los dueños de los agro-negocios, y en consecuencia, es el principal responsable de esa devastación, de ese desastre contra la diversidad biológica.

Esa catástrofe puede ser comparable con una de las cinco grandes extinciones que han ocurrido en el Mundo, con la salvedad de que aquellas ocurrieron por fenómenos naturales, mientras esta es producida por acciones antrópicas para ensanchar las fronteras agrícolas.

Se trata de um horrendo crimen de lesa humanidad, del cual los principales responsables son Bolsonaro y Trump.

Venezuela ha demostrado que quiere desarrollarse en paz y en armonía con la naturaleza. Si bien la conservación de la Naturaleza y de sus recursos no debe erigirse en muro contra el desarrollo cultural, social y económico, tampoco el «desarrolllo» despiadado debe forjarse destruyendo la diversidad biológica. El Mundo debe impedir que esos agro-negocios destruyan los importantes biomas, importantes «puntos calientes» de diversidad biológica en el Mundo.

Aunque sea un poco tarde, estamos a tiempo de impedir que desaparezca una diversidad biológica tan grande e importante que atesora miles de especies de diferentes grupos, con especies u otros taxones que todavía ni siquiera han sido descritos para la Ciencia.

Necesariamente la República Bolivariana de Venezuela tiene que ser parte de la solución o remediación de ese colosal impacto. Las autoridades y el.pueblo venezolano han manifestado su preocupación y su disposición de integrarse a la lucha por conservar ese gigantezco pulmón de todo el planeta.

NO A LA EXCLUSION DE VENEZUELA.

VENEZUELA NO ESTÁ SOLA

FUERA DE LA AMAZONIA LOS AGRONEGOCIOS

BOLSONARO Y TRUMP CULPABLES DE CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.

Comité Político y Departamento de Asuntos Internacionales M.P. D.

Santo Domingo, República Dominicana
1 de septiembre, 2019.

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